Leyendo la historia de la muerte de las gallinas y pollitos me acabo de acordar de esta otra:

Hace cosa de dos meses, una calurosa noche cuasi de verano, me metí en la cama. En ese momento que te comienzas a dormir, con la postura perfecta, comienza el sopor, agustito, vienen las primeras imágenes incoherentes del sueño…

…. justo en ese momento, iiiiiiiiiiiiii, ese sonido, ese iiiiiiiiiiiiii, de un gran mosquito cerca de la oreja. Estaba muy a gusto, prefería ignorarlo y tratar de dormir, lo mismo no vuelve. Si vuelve que me pique, pero ya dormido. Vale mas una buena noche descansando que cien picaduras….

…. iiiiiiiiiiii, vuelve, iiiiiiiiiiiiii y vuelve… el mosquito estaba cojonero hasta el punto de tener que despertarme, salir de mi letargo, encender la luz y otear el horizonte de mi habitación.

Mira un dia de suerte. Ahí estaba, así se escuchaba, un gran mosquito sobre la pared. Largas patas, su trompa. Me acerco silencioso y PUM, mano contra la pared, en medio un mosquito muerto.

Contento me vuelvo a la cama, esta vez sí lo he matado. Se acabó, el lo buscó.

Me tumbo y … no se como recuerdo que mañana tengo una reunión a primera hora, muy pronto, importante. Antes no pensé en ella, estaba muy cansado y simplemente me dormí. Pero ahora si – Coño, no he puesto el puto despertador – me levanto de un salto y pongo el despertador de la mesilla.

Esa reunión fue importante. Habría sido malo llegar tarde, habría quedado fatal delante de mucha gente.
Aquel mosquito me despertó y no paraba, no paró hasta que lo consiguió.

¿Era ese el destino de su vida? ¿El sabia lo que hacia? ¿Que es esto? ¿Quienes somos?

¿Fue una crueldad matarlo? Puede que ese fuera su fin, solo ese. Lo consiguió, debe estar contento, ahora el mosquito lo entiende todo.

Yo no entiendo nada… y me gusta :-)