Nunca olvides tu pasado… ni te alejes mucho de el.
No se muy bien como escupir todo esto, pero de alguna forma hay que contar lo acontecido esta noche.

Una de esas que decides salir por tu ciudad, tu pueblo, tu barrio. Un plan tranquilo, unas cervezas y luego se suceden las cosas, todo lo que acontece es verídico y así ocurrió:

Angelita es uno de esos bares de los que hablo en el post anterior. Buen trato, buen precio, tapas y un toque de distinción. En absoluto algo lujos, mas bien todo lo contrario, pero se reúne gente de lo mas peculiar, desde hace ya muchos años.
- Si, me he puesto malisimo, me he pasado tres dias cagando sin parar.
- ¿Y ahora?
- Ahora nada de nada, otros tres dias sin ir al baño. Porque como no paraba, me tomaba Fortasec y como no hacia efecto, pues me tomaba uno por cada vez que iba al baño hasta que paró la cosa. Y ahora no he vuelto a ir – Cuenta el damnificado por un virus que afecta a la tripa, espero que no nos lo haya pegado, en cualquier caso con las tapas de Angelita estamos curados de espanto y tenemos el estomago de hierro.

- Oye tio, el otro dia que te dejamos en Paracueyos con la tia esa que te estaba tirando los trastos. ¿Que pasó al final?
- Pues nada al final me fuí con ella a su casa. En su cuarto, que palo, porque duerme en el mismo cuarto que el hermano pero las camas están separadas por una estanteria.
- Ya tio pero aun así no me jodas.
- Si, si, me daba tanto palo que me puse un osito de peluche gigante que tiene sobre la cabeza – Por favor, podemos por un momento imaginar la imagen del colega, follandose a la tia con un osito en la cabeza y el hermano a escasos metros en la misma habitación.
- Pue eso no es nada, porque al dia siguiente, por la mañana, en la casa estaba: el hermano, el padre, la madre, la abuela, los perros y nosotros dos ahí que papelon.
- Joder, el padre durmiendo y vosotros dos, tirandoos a sendas hijas. Le debian pitar los oidos como demonios.

Proseguimos en el Parna, mas de lo mismo otro bar, uno mas. Año tras año, dueño tras dueño.
- Si tio, el otro dia me llega un mensaje y me dice: ” Tienes un problema de tres kilos y medio”.
- ¿No jodas? -¿Y que problema era?
- Pues que resulta que soy padre y me entero de estas formas. ¿Tomamos una para celebrarlo?

Otra conversación: – Yo te conozco a ti y a ti y a ti… Te llamas Carlos, Juan y Alberto – No da ni una.
- Si si, ¿y como sabes nuestros nombres?
- Porque habeis ido al Tejar, a las Praderas y al Benito – Acierta con nuestros colegios.
- ¿Como te acuerdas?
- Porque yo he estado en todos esos colegios, he ido de uno en otro porque me iban echando y rebotaba. Por eso me conozco a todo el mundo. Mira mira preguntame…

- Yo me voy a cagar a casa de Alberto.
- Pero caga aquí joe, en el baño.
- No que acaba de ir uno y le han pillado a mitad y eso jode mucho…

- Joooder como está esa.
- Que culito.

- Hoooola queee tal – Un colega que se llama Pablito acaba de entrar, es muy buen fotografo.
Tras algunas conversaciones -  ¿Yo te he contado que me viene desde Venecia en bici verdad?
- Si tio, me lo contaste en las fiestas, mu fuerte. ¿tu solo? ¿solo, solo?
- Si, si, solo.
- ¿No te rallaste? ¿Por si te pasaba algo y eso?
- Que va, si uno quiere hacer una cosa, no se ralla por lo demás. Lo hace y punto :-)

La marcha nocturna continua, dejando sin pagar una ronda de copas en el bar anterior (esta parte no me gusta y yo pagué todo lo mio). Seguimos al Simpson, un bar al que no habia ido en mi vida, me he pasado noches y noches en la entrada, he pasado miles de veces y se lo que es, se lo que significa, se la gente que hay dentro. Pero ha sido esta noche, unos 27 años después, hoy, he entrado.

- Cooooño esto está lleno de tias ¿eh?
- Si, vamos a pedirnos unas copas y vamos con ellas.

Pum, sin conocerlas de nada, nos pedimos las copas y terminamos bailando con ellas, antes partida de futbolin. En medio, sus amigos/novios/buitres… nunca se sabe.
- Que bueno Alex, ya sabia yo que te iba a ver aquí.
- Ya ves, ¿que tal? Cuanto tiempo. ¿Que es de tu vida? Ya no te vemos ¿Donde estás viviendo?
- Pues con mi chica, desde hace ya dos años, antes en Madrid ahora en las afueras.
- ¿Vives en pecado? – Pregunta uno del grupo de Alex.
- Si, la verdad que si
- A bueno, yo tambíen – y se rie. No termino de entender el juego, pero hay que reirse, la noche es así. Me he reido mil veces antes en el grupo de tias, haciendo que me interesaba lo que no escuchaba y que escuchaba lo que no entendia.
- Pues yo paso por el altar dentro de poco – Dice Alex.
- No jodas, ¿te casas Jano? – Respondo alucinado.

El baile continua. Arrimando cebolleta estamos todos. Los unos mas que los otros, pero cada uno tiene su táctica, la finalidad es la misma.
Situación repetida una y otra vez, análisis claro, formas de ser a flor de piel: En un rincon las chicas un gran grupo, bailando y cantando, voces agudas, alegria, jolgorio, tacones pisando fuerte y muchos pitis entre las manos. Corro cerrado, espalda con espalda, como buenas amigas, sonrisa y paso de todo…
Alrededor hombres, chicos, vete tu a saber. Aguardando, acechando el mejor momento para clavar una mirada, una sonrisa, una frase ganadora. Hablamos entre nosotros, típicas bromas – Joder como se salga una del circulo… De nuevo la ley de la noche, no es un juego: si quieres juegas si no quieres no… No aquí o sigues las normas o te vas, solo/a.

Veo a una buena amiga, hacia tiempo que no la veia, un abrazo, uno de verdad – Que bueno tia, acabo de estar hablando de ti con tu hermano. Le he dado muchos recuerdos, pensaba que no te veria en tiempo, como hasta ahora. Que ilusión.
- Ya tio, que alegria, dame otro beso.
- Cuentame. ¿Que tal? ¿Como va? ¿Te acuerdas?
- Me acuerdo.
- Joe Bego que fuerte.
- Ya tio, me está pareciendo que aun estamos en el instituto, que es un finde cualquiera de aquella epoca y que estamos todos juntos. Saliendo por los mismos luagares.
- Pffffffff

Las calles son las mismas, los garitos aun siguen, algunos cerrados, otros traspasados y remodelados. Pero yo sigo escuchando los ecos de la voces, la calle, suenan las esquinas y los soportales donde nos resguardabamos del frio, con capuchas y forros polares. Habia que hacer botellon, nos gustaba hacerlo, ha sido nuestra cultura y lo seguirá siendo. Una parte de ella.
Creo que hasta me he parado, es Diciembre y hace frio, está helando. Respiro y si, seguro, sin duda, sigo escuchando las voces, la juerga, los cierres de los bares. Sin duda los Ecos de la Noche, siguen resonando.

Pero nuestra ronda continua, ahora toca un garito mítico de Majada. Por el camino, algún amigo decide preguntarle algo a un grupo de chicas que pasa.
- ¿A donde vas guapa? – En realidad no se puede ser mas patético, pero de nuevo es la noche, que confunde como decia aquel.
- ¿Que? A pues vamos por ahí con mis amigas.
- Vale pues podeeememamrem rir  ir y vemos – No articula bien las palabras y descubre su pedo.
- Eeeeeee yo creo que no chaval -  La chica acelera y se marcha.
- Vale tia, pues te acabas de perder lo mejor de esta noche para ti, no te va a tratar como yo nadie – Esta parte ya sobra, pero siempre se dice a grito pelado.

Ultimo garito, se piden copas y PUM aparecen las chicas que bailaban en el Simpson. Esto al grupo le sienta bien, ya hay donde atacar y aparte siempre queda ese remanente de alegria al pensar que lo mismo han venido por buscar lo que antes se marchó. ¿Quien sabe? En ocasiones es así, otras no.
Bailes, frotes, tonterias, conversaciones estupidas y no tan estupidas pero finalmente siempre lo mismo. Hay quien triunfa hay quien no, en los dos grupos se sufren bajas a la par. Si uno de ellos triunfa con una de ellas o viceversa, se cuentan dos perdidas. Se deberian hacer todas las guerras igual, se terminaria antes, las bajas serian parejas y uno se pasaria la guerra tonteando y follisqueando, los de un bando con otro. Mira que somos tontos.

Uno se vuelve, por las calles vacias. El frio cae a plomo, antes ha depositado toda la humedad en forma de hielo sobre los coches. Como me gusta el frio, canta un mirlo, le responde otro, son las 06:00AM y queda para el amanecer, porque es casi invierno. En verano habria sido de otra forma, que bueno, como cambia todo.

Una vez escuché un mantra muy largo, decia muchas cosas, pero una de ellas se me grabó:
“Nunca olvides tu pasado ni te alejes mucho de el. Cuando seas viejo necesitarás estar cerca, para sentirte de nuevo joven”

Hoy me siento mas joven, se que soy mas viejo, porque puedo mirar hacia atrás, pero me siento tan lleno, que automaticamente vuelvo a ser joven y entonces digo… ale, con fuerzas para delante, que queda muuuuucha vida.

Os lo recomiendo.

Se me ocurrió la idea de escribir este post en el Bar Casa Ribeiro, situado en Diego de Leon en pleno centro de Madrid. Suscitó en mi este sentimiento el camarero, el cual creo que es dueño del establecimiento.

Un hombre de edad avanzada, rapido, atento. Este hombre no paraba de servir mesas, de tirar cañas (muy bien tiradas), de poner tapas (porque ponen tapas y eso es algo que siempre se debe agradecer, a comparación de otros antros que ni eso ofrecen) preparar raciones. Nosotros estabamos sentados en una mesa, me levantaba una y otra vez a pedir las cañas y el hombre me decia – Sientate, yo te la llevo – Llevar esas cañas no era tarea facil ni para mi: pasa por debajo de la barra, con las manos cargadas, sortea mesas, la gente y llega con esa buena cara, esa sonrisa. Por el camino estate atento de quien ha terminado para retirar sus cosas en el viaje de vuelta y de nuevo pasar debajo de la barra, cargado, sin tocar el suelo, encorvado con unos 68 años, que le pongo yo a ese hombre.

De verdad, todo esto se merece mi mas profundo respeto, hacia una profesión que en ocasiones crea la tradición y cultura de un lugar, de un país como es España. Que atiende a todo tipo de personas y tal como ocurria en este bar… reune a amigos, familias, parejas, noche tras noche, sin descanso. Siempre con la misma sonrisa y el trabajo de las mismas manos.

Se le veia cansado, pero contento. Se dice que la hosteleria es muy sufrida y lo es; que no hay tiempo ni para las vacaciones y es cierto. Pero yo he visto en muchos casos, dueños de bares que les gusta estar ahi, que esa es su vida y que así sea.

Hay otros muchos establecimientos similares por toda nuestra geografía, por todo el Mundo: Bares, barecitos, tascas, tabernas, chigres, taperias, cocederos, terrazas… que se han ganado el respeto y la admiración de todos nosotros, estando ahí dia tras dia. Se me ocurre otro lugar de Madrid que recomiendo. El Chorrillo, en la calle del Acuerdo (¿Te acuerdas?), de nuevo trato excelente, risas, cañas bien tiradas, tapas variadas y abundantes. Estos lugares, si no se hubiesen inventado habria que hacerlo.

Quiero dedicar este post desde lo mas profundo de mi ser a todas esas personas que están tras una barra, dia tras dia, noche tras noche. Escuchando, observando, sirviendo a todas nuestras historias.

¿Quien no tiene alguna historia basada en algún bar?