Hoy tocaba entrar a trabajar a las 5:30AM, bueno esa es la hora en la que estaba con mi coche en a la calle, dirección uno de los CPDs de Telefonica (Por cierto, que tristeza de Telefonica…).
A esas horas, debia de ser cierto eso de que las calles no están ni puestas. Desgraciadamente si que lo están… están puestas las calles, las farolas, los autobuses, la policia y poco después ponen el metro y los trenes.
Te despiertas a esa hora y dices, no debe haber ni Dios, tengo que ser el único pringado que cambia su ritmo para comenzar a una hora tan poco humana. Pero lo cierto es que cuando sales fuera y te das una vuelta con el coche, ves gente. Los “afortunados” van en coche, los demás andando o esperando el autobus en una marquesina. Supongo que irán de camino al curro, porque otra cosa es encontrarse gente a esas horas que venga de juerga, eso es otro cantar.
Digo que no se si me gusta, porque eso de ver a tantas personas, a esas horas, perdidos por las calles de Madrid, solo ocurre en ciudades grandes, en lugares con tanta gente demandando tantos servicios, cada vez mas pronto y mas rapido, seria imposible pensar que en un pueblecito algo así ocurriese.
Bueno, en los pueblecitos el que mas madruga debe ser el panadero… para tener las barras dispuestas a primera hora, para el desayuno… mmmm que rico, tostadas de pan de pueblo recien hecho.
A todos nos gusta tener las cosas listas a primera hora y “La Primera Hora” cada vez se está adelantando mas. Sobretodo en la gran ciudad.
No se si me gusta, lo iba pensando en el coche. Esta muy bien tener el agua caliente según te despiertas, tener el café en el bar, el pan, las gasolineras dispuestas, el internet, la televisión, la radio, un autobus… pero para que todas estas cosas funciones y las podamos tener a nuestra primera hora, alguien se ha tenido que despertar antes para que todo esté listo. Si vamos adelantando nuestras horas, ellos también lo tendran que hacer.
Llega un dia, que por el motivo que sea, ellos, eres tu, en este caso, hoy soy yo y es cuando te planteas el verdadero precio de las cosas y no me refiero al coste de los productos, si no el coste de nuestros servicios, de nuestro tiempo, de nuestro sueño, de nuestras vidas.
Sigo sin saber si me gusta, solo se que son horas en las que todo Madrid deberia estar en sus camitas, como si fuese un pequeño pueblo, donde todo se apaga y luego se enciende. A mi por lo menos, me gusta mas.