Hay veces que la familia “del otro lado” cae mejor o peor, o cae normalmente bien y hay veces que te saca de quicio, o te es más cercana para tí que para tu propia pareja, o que habla más con tu pareja que contigo, que les gustas o que no te pueden ver, que hablan de tí a tus espaldas o que piensan que no les mereces… como la vida misma.

 

Mi tía Simona es la hermana de mi abuelo, es igual que él en muchos aspectos, aunque más mayor. Era una mujer enorme, fuerte e inteligente, ahora es encorvada, arrugada e inteligente. Quiere mucho a los suyos y toda la vida lo ha dado todo por ayudarlos, por ayudarnos. Se murió su marido, mi tío Ángel hace unos años, una de las mejores personas que he conocido y de los más queridos de mi familia, era capaz de comerse un plato de sopa ardiendo, y los últimos días de vida los pasó con una hernia inguinal que casi se le salía de la piel. Mi tía Simona es bastante independiente, pero a sus dos hijos les da miedo que no se pueda valer o que le suceda algo sin alguien a su alrededor, por lo que han estado pasándosela desde que murió mi tío Ángel, un mes allí, un mes acá, pero mi tía Simona dice las cosas claras y a la cara, tiene un carácter fuerte y con las mujeres de sus hijos ha chocado en varias ocasiones y las relaciones van cada vez peor. Por estas y otras razones,… (más…)

que pena lo de ir envejeciendo.

A mi tía Petra, hermana de mi abuela, le acaban de poner una rodilla robocop, y ya es la segunda que le ponen, la otra se la pusieron en la derecha, esta señora ahí sentada con su pelo blanco es la misma que de pequeña, mi abuela tiró de la cama, haciéndose daño en el tobillo, a lo que le respondió “como no pueda ir esta noche al baile, te mato”, la misma a la que le dijo su padre “la primera de las dos que llegue a aquel árbol se monta en el burro de regreso a casa” y mientras ella corría, entonces no tenía rodillas de metal, mi abuela se subió en el borrico y no se bajó hasta llegar.

Mi tía Petra está desanimada y los comentarios de mi tío Jesús, marido de Carmen, otra de las hermanas de mi abuela, tampoco le ayudan mucho “tendríamos que acabar ya todos, no les va a llegar la pensión a los jóvenes”. Coge su andador y se da un paseo por el pasillo del hospital. Antes de esto, he estado hablando con su hijo, trabaja en un conocido banco y se queja de que les han cambiado la aplicación que manejan, han pasado de las anticuadas pero útiles pantallas 3270 a interfaces java demasiado modernos, con pesimismo a todo cuesta acostumbrarse. Me da a entender que aquello que veíamos en ingeniería del software sobre la toma de requisitos y hacer aplicaciones que realmente cumplan los deseos del usuario no se aplica siempre, ¡ay! gran antonio navarro y su metodología.

Al llegar a casa, hablo con Sergio, mi gran amigo de siempre y me cuenta que se ha muerto su abuela, estaba bastante enferma desde hacía ya tiempo, alzheimer y parálisis se juntaron con otras penas y acabó la pobre mujer después de 3 días de largo final. Hasta ayer que le llamé, no ha sido capaz de decírmelo, se disculpa por ello y le intento hacer ver que no tiene por qué hacerlo, son momentos duros para los que no estamos preparados y entiendo cualquier acción que haya podido tomar, en el fondo somos tan parecidos. Es increible la naturalidad con la que podemos hablar, aunque haya pasado 1 año desde la última vez que hablemos, que se ha dado el caso y espero que no se repita nunca más.

Esto era más que un comentario. Me pasa algo parecido, no entiendo la navidad sin mi familia alrededor, últimamente las cenas se alternan entre mi familia y la de mi novia, pero me resultaría raro no estar rodeado de mi gente en estos días. Contrasta con la experiencia de Eugenio, del que ya he hablado alguna vez en este espacio:

El día 22 de Diciembre se fue en un viaje de 2 semanas a Marruecos con la moto, 4 amigos moteros más y una furgoneta plenamente acondicionada como otra que yo me se. Han pasado la nochebuena y la nochevieja fuera de casa, lejos de sus familias aunque llevándolos cerca seguro. Cuando nos lo comentó, no lo podíamos creer, se escapaba a lo que yo entendía como normal, quizá cuando tenga sus años lo veré de manera diferente, como esas costumbres inútiles que hacemos año tras año a veces por inercia o sin motivación. Cuando le pregunté si su mujer se apuntaba al viaje, me respondió con un “quita, quita, déjala…”, jaja, es un crack, luego dice que se ha gastado una pasta en teléfono, y que su mujer hasta le llegó a decir “pero, si ya llamaste ayer!”. Se lo han pasado genial, una experiencia que recordará mucho tiempo, como esa nochevieja especial con mazapanes exportados desde España, champagne malísimo de su amigo francés y nada de uvas, en su lugar, algún que otro dátil…

Maneras diferentes de vivirlo, todas válidas.