Pipas, sal, cascaras, crujir, clac…
Piedras, suelo, duro, musgo, humedad…
Sol, brisa fresca, luz, cielo, nubes, colores…
Horizonte, campo, encinas, verde, gris, amarillo…
Madera, pajita, plastico, blando, amargo, burbujas, gin…

Es necesario dejar volar la mente, recordar, permitir que busque olores, sabores, imagenes, sonidos y nos los traiga, los muestre, lo recordemos lo vivamos.

Tambien es necesario nutrirnos, para tener muchos.

Ya sabeis el brain storm extraño que he puesto a que se refiere… así me han venido espero que lo hayais disfrutado tanto como yo.

Encuentro en mi casa una hoja impresa con el siguiente articulo: Muletas para la ‘abuela encina’ una noticia que recomiendo leer, mi post va dedicado a esa encina La Terrona, pero sin olvidar el resto de la dehesa de encinas que comprenden la tierra de Extremadura.

Me ha gustado mucho poder leer esta noticia, bendito interneeee que se entera uno de todo “La Encina Terrona“. Desde el último ruso muerto en el Congo, hasta de una encina casi milenaria que ya está viejita. El tiempo pasa para todos, nos hacemos viejos y detrás queda tanto… ufff no quiero ni pensar todo lo que habrá visto esta encina.

Seguro que debajo se han resguardado miles de ovejas. Según cuentan, son cientos y cientos los cerdos pata negra que han crecido alimentados por sus bellotas. De ese fruto hemos comido los mejores jamones durante años y dan una parte del nombre a nuestro pais.

También habrán hecho meriendas domingueras muchas familias: paellas, asados, pinchos de tortilla.

En su momento pasarian destacamentos de soldados. O se habrá resguardado algún que otro soldado que haya tenido que salir corriendo de su pueblo ocupado.

¿Alguna que otra pareja habrá llacido profundamente enamorados bajo sus ramas?

Cuantas preguntas, cuantas aventuras, cuantos atardeceres habrá visto esa vieja encina, rodeada de otras tantas. Me encantaria preguntarselo, pasarme dias sentado bajo sus ramas, junto a su tronco y sobre sus raices, escuchando una y otra historia.

O quedarme simplemente callado, escuchando el aire jugar entre las finas puntas de sus hojas.
Sintiendo el tiempo pasar a su lado, la encina mi arbol favorito.

NOTA: Que ganitas de pillar la camara e irme a sacar fotos por España. Nuevamente recomiendo abrazar los arboles.

Hay algunos árboles a mi alrededor que despiertan mi simpatía y me encanta observarlos. A algunos los veo más, otros menos, pero a todos los quiero igual.

 

Empezamos por el que he vuelto a ver hoy; desde la carretera de Colmenar a 20km/hora me ha dado tiempo a verle perfectamente, a decir verdad ni siquiera se la especie de todos ellos, pero para mí son especiales. Este primero está en el lado derecho de la carretera, a la altura de la Universidad Autónoma, es un árbol de estos con copa achatada, casi plana, de los que se ven en los documentales de leones en la Sabana. El caso es que parece desubicado o todo lo contrario, no tiene a ninguno igual alrededor y está justo en una curva a la izquierda muy pegado a la carretera, desde el primer día me llamó la atención y siempre me fijo en él.

 

Otro árbol característico está en el parque de al lado de mi casa de Carabanchel, este es más joven que el primero y su joven tronco tiene una forma rara, digamos que sube casi recto, se gira a la derecha casi en noventa grados y vuelve a subir, su grosor no es mayor que el palo de un semáforo, pero está ahí, bailando sensual, marcando la diferencia de todos los de su alrededor. Desde mis primeras carreras por el parque me pareció simpático y me gusta pasar cerca suyo y mirarnos a las hojas.

 

El tercero de mis árboles queridos que recuerdo está en la universidad complutense, cerca de la facultad de informática, concretamente pasas al lado suyo si entras por la parte de atrás, como por el camino que te lleva a la UNED, se trata de un pino perfecto, de bastante edad. Tiene un tronco y copa envidiable y de foto, completamente recto y perfecto, da una sombra increíble y cuenta con una majestuosidad que muchos quisieran. En mi última época universitaria, al pasar a su lado, nos tocábamos y ese ritual me daba suerte para afrontar las clases con el mayor entusiasmo posible…

 

Por supuesto no me olvido del sobrenatural pino del “Aprisquillo” (http://tinyurl.com/67of96) o del árbol con dos tonos de verde tan diferenciados que vimos en Comillas estas vacaciones. Estos y algunos más también están en mi corazón, porque son árboles como yo.

 

Seguimos visitando el campo y sacando todo el jugo de lo que nos ofrece.

Ya vamos sintiendo como los dias se acortan, la noche va ganando terreno y la Tierra se va enfriando. El Sol pierde su fuerza y según se marcha, siento el relente caer. Viene el invierno, casi todo se apaga…

Y digo casi todo, porque también hay productos, propios de las estaciones mas frias, que me gustan bastante. Me traen buenos recuerdos y me siento confortable, como arropado por ellos.

En este caso, se trata de las zarza moras. Que aunque su recolección termina en octubre, todavia podemos disfrutar de ellas.
Ayer me fuí por una zona de rio, al finalizar la dehesa. Muchas zarzas se enredaban una y otra vez, sobre si mismas. Brillando el fruto, las moritas rojas y negras.

En poco tiempo, tras unos cuantos arañazos, teniamos un kilo. Que bien se pasa, recolectando frutos de la tierra, una zona tan pobre, como ese pequeño rio, con escasa agua contaminada. Pero se ve que a las zarzas les gusta bastante este ambiente.

Luego en casa, a preparar la receta. La recuerdo de cuando era bien pequeño. Fuimos unos cuantos amigos a una granja escuela… sacabamos miel, plantabamos, recolectabamos e ibamos a por zarza moras cerca del rio. No eran listos ni nada los de la granja, ponian a diez chavales a recolectar “gummy bayas” de las zarzas, nos pinchabamos mucho, pero muy felices. Finalmente terminabamos haciendo litros y litros de mermelada, me acuerdo del olor que se quedaba en la salita donde herviamos todo… mmmmmm

Total, que ayer me puse a recordar esos viejos tiempos y he sacado tres frascos de mermelada, para todo el año. Me encantan las conservas, me gustan mucho… como en los castillos jejeje.

Aquí va la receta, habrá muchas:

1 Kg de zarza moras.
1 Kg azucar.
1/2 Litro agua.

Poner a hervir el agua y las zarza moras. Llegado el punto de ebullición, retirar y tapar durante 5 minutos. Después tamizar y seleccionar tanta pulpa/fibra/pipos como se quiera que tenga el producto final.
Añadir el azucar y volver a poner a hervir, esto ya es a sentimiento. Según se quiera mas o menos espeso, se deja mas o menos tiempo.

Disfrutar de los productos de la Tierra, disfrutar del invierno… dentro de poco… Castañas mmmmmm