Esta mañana, hablando con un compañero de trabajo sobre una oferta laboral y de los pocos técnicos de sistemas mainframe que somos, se me ha quedado esta frase grabada: “Tenemos el conocimiento, tenemos el poder… ¡nos van a comer la polla!”. Es un lema de una situación posible y hasta el momento ficticia, pero nada descabellada; contando a bote pronto, en Madrid salen 200 técnicos trabajando como sub-contratados de filiales de partners, de contactos de sub de subs (sin contar chanchullos), y por un momento, nos hemos imaginado trabajando al mismo nivel, de manera sincera, bajo las mismas pautas, sin nadie que intermedíe con nuestro trabajo final, presionando al mercado y afirmando nuestra posición, una autogestión que nos lleve a tener el jodido poder del sistema negro en Madrid, España, Europa o más allá. Todo el trabajo se hace para el beneficiario final y toda la recompensa es para los que lo trabajan.
Y relacionado con esto, no me meto con el tema del campo, que me toca la fibra sensible. Está claro, que el buen funcionamiento de proyectos autogestionados, demuestra que en lo normalmente aceptado algo no está funcionando bien. Alguien se está llevando algo que no se merece, o está imponiendo aquello que no debe; todos somos iguales, participamos, aportamos y decidimos. A las barricadas.