cada día que pasa, mi novia hace un tachón en el calendario al tiempo que dice “un día menos”, a lo que pregunto “¿de vida?” y no se me responde.
Hoy estaba encabezonado, ayer lo estaba y decidí ir en transporte público desde Loeches a Tres Cantos, yes we can and yes i want. Porque quiero conocerme la ruta y los posibles inconvenientes, porque quiero experimentar el “desde Loeches en transporte público hasta aquí?, pufff”, porque quiero hacerle menos kilómetros al coche y porque el medio ambiente y mis piernas se lo merecen. Ayer iban surgiendo pegas: te toca la guardia pues me llevo el portátil, llevas el tupper todo en la mochila cabe, a lo mejor han cambiado los horarios me da igual voy hacia delante, siempre hacia delante.
Y cogí el autobús que me dejó en Torrejón y el tren que me llevó a Atocha, aunque hubiera querido el civis hasta Chamartín, y luego el que me acerca a Tres Cantos y por último el autobús hasta el trabajo, y salí a las 6:20 de Loeches y llegué a las 8:00 a Tres Cantos y se pudo, y retomé la lectura del libro y jugué a la consola, y no me aburrí en los trayectos y no tuve que aparcar y no tuve que aguantar la impaciencia del pegatino de turno. Mañana vuelvo a ir en tren desde Carabanchel, cierro el ciclo hasta San Fernando de Henares y unas tortitas para celebrarlo.
Cuando salí del trabajo ayudé a una invidente a cruzar al otro lado de la castellana por plaza de castilla, que las vallas al tuntún despistan bastante a los ciegos, y me fui al corte inglés y compré un regalo para Beto, era el del año pasado pero se acerca su cumple de este año. Y conseguí un palillo y un zumo de naranja por 2,85, menuda zona, eché el euromillones. Y llegué media hora antes al dentista, que me atendió a mi hora (de las pocas veces) y salí media hora después, después de una charla con María y de felicitarnos porque hacía mucho tiempo (o nunca) que iba a una revisión y salía indemne de aquello y me despedía hasta 6 meses después, ¡un hurra! y me dí un paseo hasta casa y pude completar con un final sambero, pero no, en su lugar hablé con mis abuelos, intercambiamos opiniones, escuché el disgusto de mi abuelo con las personas; pagan justos por pecadores a veces, pero a las 20:00 vienen a revisar las “tuberías del gas butano?”.
Ylo escribí todo y escuché a mi novia y me colgó de mala manera, preparé las cosas y espero que no me llamen esta noche a la guardia. Por todo esto se trata de un día más, sin duda.