Con decir que el momento más tranquilo del día fue cuando llegué al trabajo, a eso de las 15:45, con 6 horas de intervención por delante… lo digo todo
Se trata de carreras populares, concretamente la de Canillejas, a la que he asistido por segundo año consecutivo. El caso es que la logística que acompaña a este tipo de eventos es casi tan importante como la misma carrera: cómo llegar, dónde dejar las cosas, cuando y cómo recogerlas…
Esta vez se apuntaron unos cuantos amigos: Juan, los hermanos Paqui y Juanan y mi compañero de trabajo Roberto, el vallecano afincado en San Fernando de Henares. Allí mismo es dónde dejé mi coche y cogí el metro, rechazando la invitación de Roberto de ir juntos hasta la salida en su coche, ya que había previamente quedado con Juan. En la misma salida, nos encontramos todos y esta vez sí, Roberto y yo quedamos para volver juntos en el coche de su amiga, esto me iba a facilitar bastante el día, porque antes de saber esto, se planteaba bastante ajustado de tiempo: la carrera empezaba a las 11:30, y el trabajo en Tres Cantos a las 15:00, en correr tardo 1 hora, recoger la ropa 30 minutos, 45 minutos en metro hasta San Fernando, de San Fernando a casa en coche unos 15 mins, 15 minutos de ducha/arreglarme, y por último de casa al trabajo 40 mins,… y me sobraban 5 minutos, vamos, sobrao, jeje. Con el nuevo planteamiento de transporte robertil, me ahorraba casi 1 hora, que podría utilizar en, básicamente, ir más desahogao en todo lo anterior.
Ahora, la cruda realidad: Como vamos a volver juntos, dejo la mochila con TODAS mis pertenencias en su coche, “total, vamos a estar toda la carrera juntos”. Roberto y su amiga hablan del lugar de quedada una vez acabada la carrera, pero no presto atención al detalle, con que uno de los dos lo sepa, basta (esto es como lo de comer o dormir en una pareja de novios). Calentamos y presento a los amigos entre ellos. La carrera empieza con ansias, ansias de los que se ponen por delante de la salida y hacen que se retrase la prueba, “no sé vosotros, pero a mí el tiempo especialmente no me sobra, ¡estoy perdiendo mis minutos de margen!”.
Bueno, pues ya he llegado, ahora viene aquello de encontrarnos. Me voy a quedar en la meta y como trae la camiseta naranja fosforito de la sansilvestre pasada, no me costará mucho verlo. Yo entré en el minuto 46, va pasando el tiempo, pasa el 50, pues parece que tarda, voy a darme una vueltita por aquí a ver, pasamos el 55, demasiado se retrasa ya, ¿no se habrá retirado?, joer, creo que dijeron dónde había quedado con su amiga, pero no presté atención, ¿por qué le dejaría todas mis pertenencias?… mientras me voy haciendo esas preguntas, llegamos a la hora de tiempo, y la angustia empieza a aparecer. Antes de esto, me he encontrado, sin buscarlo, con Paqui y le he contado mi situación, por si él se le encuentra… de verdad ¿nadie ha visto a Roberto?.
Menuda situación, me encuentro sólo, sin un puto duro, a bastante distancia de casa y con el tiempo justo para llegar a una intervención planificada. Y con todo esto, me doy cuenta de que no sé hacer nada para recaudar algún dinero que me facilite la escapada. La esperanza de encontrar a Roberto decrece al tiempo que crece mi intranquilidad y me acerco a los roperos por si estuviera por allí. Cuando estoy rodeando las filas de gente, me encuento con un ángel, en forma de mi amigo Juan, mi salvador. Nos reímos (muy aliviado yo) de la situación, y doy gracias porque no iban las llaves de mi coche en la mochila, que ya hubiera sido el acabóse. Juanillo me deja dinero para el metro y sin perder más tiempo me dirijo a San Fernando. Supongo que Roberto me andará buscando, pero no me puedo retrasar más.
Cuando llego a la tienda de mi novia, recuerdo el teléfono de un amigo común que utilizaré para obtener el de Roberto. Cuando cuelgo, veo llamadas perdidas desde mi móvil, y me comunico conmigo mismo. Al otro lado está Roberto y su paciencia, me dice “que dónde coño ando”, que ya se van de Canillejas, le comento que ya estoy en San Fernando y si podemos quedar en su casa para devolverme la mochila. Accede, aunque no se puede retrasar mucho porque tiene una comunión y me da su dirección, que apunto en un papel y luego paso a otro, ya que el primero parece ser serio, no para apuntar.
Con el tiempo justo, he comido, me he arreglado y aparco en la zona de la casa de Roberto, reviso el papel y “¡oh no!”, sólo tengo apuntado la calle y el piso, pero no el número, se debió quedar en el papel original dónde apunté al principio. Con las prisas, tampoco he cogido dinero para comunicarme con nadie, así que empiezo a llamar a todos los 1′os B’es que veo en la calle de marras. Al décimo “¿Está Roberto?”, después de 30 minutos, de nuevo angustiantes, me responde el susodicho y por fin vuelvo a reencontrarme con la mochila. Roberto está contento con la carrera, pero a punto de irse a la comunión y yo estoy contento con la carrera, pero son las 15:15. Nos despedimos y con el móvil ya en mi poder, hablo con mi compañero de intervención, ante el que me disculpo y en media hora estoy en Tres Cantos, por suerte ante el momento más tranquilo del día. Domingos tan relajados cómo éste, no son recomendables.
Varias moralejas de la historia:
- que soy demasiado confiado a veces
- que mal se pasa cuando uno no tiene nada
- que no tengo habilidades con las que sacarme un dinero extra
- que tengo una dependencia chunga de objetos chungos como el móvil,
- que bueno es tener amigos y sobretodo encontrarlos
Enero 24, 2009 at 1:51 pm
Alma de Dios… que presión que me has metido joe estoy flipando, me pasa a mi eso y vamos, la intervencion la daba mas que por suspendida jejeje…
En fin una aventura mas seguro que ahora la recuerdas y te ries eh ?? justo lo que no hacias el otro dia jejeje
Suerte.
Febrero 1, 2009 at 8:42 pm
Por cierto, se me olvidó comentar… que razón tienes, no tenemos ni idea de vivir sin determinadas cosas, de determinada forma.
A mi me suele gusta ser todo terreno, poder subsistir con lo minimo si fuese vitalmente necesario, pero se que no podria… ais eso no me gusta.
Bueno, poco a poco, mientras solo con persarlo y admitirlo ya se da el primer paso. Gracias.